
¿Estamos ante la clásica película yankee que aparentemente tanto odia la asociación de cine española, como dice un amigo? La respuesta es dudosa, ya que probablemente sea una de las primeras ocasiones donde -salvo ataques alienígenas- el ataque es al corazón de Estados Unidos, su capital Washington DC y, más concretamente, una de las fortificaciones mas seguras del mundo, la Casa Blanca.
Si algo destaca de esta película, lo dice la propia imagen superior, son unos actores de gran calidad. Gerard Butler (conocible por películas como 300 como Rey Leónidas) se erige como el protagonista de la película y el único que puede salvar al presidente, brillantemente interpretado por Aaron Eckhart que ha sido secuestrado por Nor-Sur Coreanos -parece ilógico pero trataré de desentrañarlo posteriormente-. El presidente en funciones, tras el secuestro del oficial y sus principales compañeros de gobierno (Jefa de Defensa y Vicepresidente), es interpretado por Morgan Freeman (no siendo la primera vez que actúa como presidente, recuerden su actuación como Nelson Mandela en Invictus).
Los grandes puntos positivos de esta película es el gran patriotismo que muestra por parte de los americanos y que, entre pequeños toques de humor, se consigue una cierta tensión en el espectador para ver el desenlace con algunos momentos de dudabilidad.
Pese a ello me gustaría señalar alguna pega que puede poseer la película en cuanto a su fiabilidad histórica o real. Se encuentran con el llamado Maletín del Presidente -si es ficción o realidad lo dejo en manos de cada persona, bajo mi punto de vista existe- por el cual se controlan todas las bombas atómicas del país. La cuestión es que en el momento del secuestro se encuentran en el mismo lugar las tres personas que poseen los códigos de activación, cuando es conocido (que si existe) que siempre están en lugares diferentes, para evitar situaciones como la que refleja la película. A parte señalar que no es la primera vez este año que sale este maletín, ya que aparece en G.I JOE: Venganza.
Por último me gustaría analizar las fuerzas invasoras, que resultan cuando menos curiosas. Son ciudadanos norcoreanos que se trasladan al sur e intervienen en la conferencia entre el último y Estados Unidos para conseguir el fin de este y la unión de las dos Coreas. Llegan en un avión conocido en la historia militar como Jumbo, hasta que llega aproximadamente a 300 metros de la Casa Blanca no intentan que sea interceptado mediante cazas. Los cuales mediante un curioso sistema de misiles destruyen los cazas y se acercan definitivamente al edificio después de aniquilar a buena parte de los ciudadanos de la ciudad. Se nota una falta de reacción por parte de Estados Unidos que aquellos que conocemos su forma de actuar, sabemos que es imposible una situación como esta en la que no se reacciona.
Ya en el terreno subjetivo, es una película que me ha gustado y entretenido, pero que si la ves con ojos críticos se le pueden encontrar numerosos errores. Para una crítica más dura y profesional les recomiendo la lectura de Don Miguel Urabayen, antiguo catedrático de Periodismo en la Universidad de Navarra, con el que he compartido sala y que mañana o pasado escribirá su crítica en el Diario de Navarra (hay que tener cuidado ya que suele contar buena parte de la película).
Recomendación: Si no eres un gran cinéfilo, espera a que la saquen para alquilar o en el Plus. Salvo que vayas con un amigo/a para pasar un buen rato.
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